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LAS RUTAS DE LOS PRÓCERES



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1)- Ruta de San Martín

 

El Ejército de los Andes conducido por José de San Martín, estuvo integrado por 3.700 soldados profesionales y unos 1.300 milicianos (voluntarios, baquianos y algunos negros y esclavos). A la vanguardia avanzó Soler, en el centro fue O´Higgins y San Martín en la retaguardia. Entre la vanguardia y la retaguardia había siete días de diferencia.

 

San Martín tomó el atajo del Valle Hermoso, para alcanzar al ejército que marchaba por Las Llaretas.

 

Según cartas del propio San Martín el paso elegido para cruzar en enero de 1817 fue el de Los Patos, lugar por el que también cruzó el grueso de Ejército de los Andes.

 

Fueron seis los lugares que San Martín eligió para que sus tropas franquearan la cordillera: las divisiones La Rioja, a cargo de Zelada; la división San Juan, encabezada por el comandante Cabot; la columna principal de Los Patos, por donde transitó San Martín, O`Higgins y Soler, la columna secundaria Uspallata, a cargo del Coronel Manuel Gregorio de Las Heras; la columna San Carlos precedida por el capitán Lemos y la división sur de Mendoza a cargo del Capitán de granaderos Ramón Freyre. San Martín entendió que habían fracasado todos los intentos de derrotar a los realistas por el camino del Alto Perú y, tomando muy en cuenta un plan elaborado en 1801 por el militar inglés John Maitland, decidió que la estrategia más efectiva consistía en cruzar la cordillera con la ayuda de los patriotas chilenos, liberar Chile y de allí marchar por marhacia Lima y, en combinación con Simón Bolívar terminar con la base del poder español en América.

 

Consecutivamente y desde hace tres años, en el mes de enero, se realiza en San Juan el cruce de los Andes por la ruta que siguió el General San Martín, impulsada por el Gobierno de la provincia, siendo el gobernador quien encabeza la expedición.

 

La propuesta de este itinerario es desarrollar el trayecto realizado por la campaña libertadora en forma integral, desde Mendoza, pasando por San Juan, llegar a Chile y así finalmente a Perú, tal cual lo hiciera la columna del Ejército Libertador, para emancipar a nuestra Nación.

 

Esta circuito emocionará al que lo realice, no sólo por los increíbles paisajes que ofrece la Cordillera de los Andes, sino también por tener la posibilidad de rememorar y comprender la hazaña que realizó el Libertador de América en el siglo XIX.

 

El viaje se realiza íntegramente a lomo de mula tal cual lo hicieran los patriotas hace dos siglos atrás, por huellas apenas marcadas, en condiciones climáticas adversas, con cambios bruscos de temperatura característicos del clima de alta montaña, (de día, con el sol abrasador la temperatura puede llegar a más de 30º C y, durante la noche a -0º C, con vientos helados a una altura promedio de 3.000 metros sobre el nivel del mar).

 

Este recorrido comienza en la Celda de San Martín (Monumento Histórico Nacional Nº 12.665), que funcionaría como centro de interpretación, ya que es un edificio de gran carga histórica por los sucesos allí vividos, entre ellos, el hospedaje del General José de San Martín del 9 al 14 de Julio de 1815; en ella mantuvo reuniones con Fray Justo Santa María de Oro, Narciso Laprida, Ignacio de la Roza, Clemente Sarmiento, entre otros.

 

Este edificio data de entre principios a mediados de siglo XVII, conformándose en la construcción más antigua de la Ciudad de San Juan. Es la única edificación que prevalece desde la etapa colonial y es una de las pocas que sobrevivieron a los terremotos de 1894 y 1944. Está compuesto por la galería, la Celda y la Sala Capitular.

 

La visita del General se concretó en el Convento debido a la inexistencia de cuarteles o regimientos en nuestra ciudad y a la tranquilidad que brinda la clausura (sector del Convento donde se prohíbe la entrada de las personas).

 

Dicha visita se sustentó en los siguientes motivos: reclutamiento de tropas; recaudación de dinero para el Ejército de Los Andes; búsqueda de cruces cordilleranos por el sur de la Provincia.

 

La transformación del Convento en un cuartel militar, se concretó en julio de 1816, por pedido de San Martín a través del Teniente Gobernador de San Juan, José Ignacio de la Roza.

 

Dicha construcción resulta ser el único cuartel militar de todo el Ejército de los Andes que se conserva, al menos parcialmente, en pie.

 


 

2)- Ruta de Sarmiento

 

Nuestra Provincia se honra de este célebre sanjuanino reconocido que nos identifica en el país y en el mundo.

 

A través del patrimonio tangible e intangible en edificios que son el reflejo indiscutible de su obra, se pretende mostrar al prócer en todas sus facetas: sus primeros años; como educador, escritor, político, gobernador, presidente y embajador; como visionario que se adelantó a su tiempo; sus ideas de libertad; su personalidad. Es por ello que se propone recrear la historia de Sarmiento, rescatar la esencia de su vida y obra poniéndola en evidencia; proyectarla al presente con nuevos contenidos expresados en lugares, edificios y espacios definidos por áreas temáticas, para que los visitantes sientan una vez más el fervor por la libertad de pensamiento que fuera norma en la vida del ilustre Domingo Faustino Sarmiento.

 

La casa en la que naciera el 15 de febrero de 1811 Domingo Faustino Sarmiento está situada en la capital de la Provincia de San Juan, a pocas cuadras de la plaza principal. Fue declarada “Monumento Nacional” por la ley Nacional Nº 7.062 del año 1910. Se trata del primer edificio argentino al cual se honró y tuteló con tal categoría.

 

Su madre, doña Paula Albarracín comenzó su construcción siendo soltera: era una construcción de adobe con techo de caña y barro. Ya casada y a medida de que nacían los hijos le adicionaba habitaciones, las que llegaron a nueve, más tres para la servidumbre con dos zaguanes y dos patios en la época en que Sarmiento fue gobernador de la Provincia. En el primero de los patios se hallaban tanto la higuera como el telar de su madre, el que Sarmiento rememora en su libro “Recuerdos de Provincia”.

 

La casa soportó tres terremotos: 1894, 1944 y 1952, pero la estructura resistió. El Consejo de Reconstrucción de San Juan expropió, en 1956, terrenos adyacentes, lo cual modificó el aspecto de su entorno original. Cabe agregar que el patio posterior fue recreado por el Arquitecto Ramos Correa, autor también de la consolidación del edificio luego de terremoto del 1944.

 

El paso de Sarmiento por Zonda está recordado por el sitio en que Sarmiento escribió la célebre frase “On ne tue point les ideés”, (que él mismo tradujera como “Las ideas no se degüellan”), al trasladarse a Chile en noviembre de 1840 en su destierro durante el gobierno de Rozas. El lugar fue declarado “Lugar Histórico” en 1944.

 

Esta frase de contenido trascendental, marca un punto inicial en la trayectoria que habría de recorrer el prócer en su larga y agitada vida de luchador en contra de la ignorancia y la prepotencia de los caudillos. Fue y seguirá siendo una lección de entereza, de carácter, de enérgico repudio, que marca rumbos en las presentes y futuras generaciones.

 

Para Sarmiento, la educación era un medio y una meta. Un medio porque a través de la educación promovería la capilaridad social que dignificaba al hombre, ofreciéndole la oportunidad de ser, según la propia capacidad, el esfuerzo y la riqueza derivada. Una meta porque con la educación del pueblo, la nación se sentaría con iguales posibilidades en el orbe de las naciones civilizadas de la tierra. Para que eso resultara, era preciso fundar escuelas en todos los rincones patrios, pero para que las mismas funcionaran con eficiencia, debían tener maestros al frente. Este era el problema, que supo resolver viajando a Europa y examinando las instituciones de enseñanza primaria y en particular las escuelas normales.

 

Encontrándose en Estados Unidos escribió insistentemente a don Eduardo Costa, Ministro de Justicia y Culto e Instrucción Pública durante la presidencia de Mitre, para que promoviera la escuelas normales en todo el país y lo instaba a que no dejara de hacerlo en San Juan porque vaticinaba el éxito dada la estima que siempre había visto en su provincia hacia la profesión de maestro.

 

El veía a la escuela normal como “una institución conquistada ya para la educación pública, y que no puede omitirse donde quiera que se trate de organizar el sistema público de instrucción popular”.

Estos centros a de estudio pensados de esta manera (decía) “son en nuestra época fiel reproducción de la antigua disciplina conventual en la que se prepara el pobre y modesto apóstol de la civilización, destinado a llevar la luz de la institución a todas las apartadas extremidades del Estado”.

 

Una escuela normal “debe garantizar no solo la instrucción sino muy principalmente debe contribuir a engendrar hábitos de trabajo y a disciplinar no solo la mente sino aun los deseos y el corazón”. Mucho encarecía a los gobernantes que proveyeran a la Escuela Normal de una abundante biblioteca con obras de instrucción y otras que estimularan el gusto por el idioma y la cultura en general. A pesar de esta prédica doctrinaria debieron pasar casi 30 años para que pudiera hacerse realidad la creación de la primera escuela normal cuyo designio era “formar maestros competentes para las escuelas primarias”.

 

Echó así las bases de una institución típicamente argentina de formación de magisterio e interesó a toda la opinión pública y al congreso.

 

La Escuela Normal Sarmiento se encuentra ubicada en el departamento Capital, de la ciudad de San Juan; constituye el reflejo de la enseñanza para todos, es decir, “la escuela pública”.

 

Este edificio es considerado una obra llena de originalidad y excepcionalidad, con reconocido valor histórico ya que sobrevivió el terremoto del 15 enero de 1944, por lo que fue declarado Monumento Nacional. Actualmente conforma un hito referencial que jerarquiza el sector donde se ubica.

El edificio genera gran impacto en el lugar por su estilo, los recursos lingüísticos utilizados, su variación ornamental (arcos de medio punto, encuadrados por molduras o flanqueados por medias columnas o pilastras); el resto de la decoración de la fachada implica una cornisa en correspondencia con el orden empleado como límite de la terraza y la utilización de balaustradas, como así también el uso de rejas de caño cuadrado, con aplicaciones de planchuelas y detalles de hierro fundido forjado a mano, las puertas cancel (de notable trabajo en herrería); la utilización de pilastras, que ritman tenuemente los muros, enmarcando ventanas rectangulares altas y con pocos detalles decorativos.

Desde el interior del edificio no se puede captar ningún tipo de visuales hacia el exterior.

 

La construcción de la Escuela Normal San Martín (de estilo renacentista), fue iniciada por la Comisión de Beneméritos, que fue presidida por el Mayor Félix Pineda y concluida por el gobierno de la provincia. En 1926 se inauguró el edificio escolar que se denominó “Escuela Profesional General San Martín”. En 1935 se intentó cerrar la escuela, y en cambio se nacionalizó.

 

Con el terremoto de 1944 la escuela no sufrió daños, continuando así el dictado de clases normalmente. En el terremoto de 1977 se produjeron daños superficiales dejando al edificio sin una buena capacidad sismorresistente; quedó así inhabilitado como local escolar, el que se trasladó a otro edificio.

 

Desde 1980 aloja al Museo Histórico Provincial “Agustín Gnecco” y, desde 1983 también al Museo Provincial de Bellas Artes “Franklin Rawson”. En sus inicios, estaba formado por un patio central con desarrollo de aulas a su alrededor, manteniéndose tal tipología hasta el día de hoy.

 

Existen otras escuelas que representan el ideario sarmientino, como el Colegio Nacional, Escuela de Enología, etc. Y como el mismo Sarmiento dijo: “…Es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia, enseñarles a todos lo mismo, para que todos sean iguales… para eso necesitamos hacer de toda la república una escuela.”

 

Durante la presidencia de Sarmiento se impulsaron las exploraciones mineras, entre ellas las de carbón. Su preocupación lo llevó a promulgar la Ley Nacional Nº 448 del año 1870 por la que otorgaba premios en efectivo para que la actividad local fuera más ventajosa que la del mineral importado.

Si bien existen en el territorio de San Juan algunos antecedentes de intentos de actividad minera en época colonial, especialmente impulsada por la reforma borbónica del siglo XVIII y, la influencia inglesa en la primera mitad del siglo XIX, fue bajo la política y acción de Sarmiento, hacia fines del siglo XIX, cuando realmente se dio un fuerte impulso a esta actividad, reforzada por la creación de establecimientos de formación de profesionales.

 

Con Sarmiento cambió el perfil colonial de San Juan, empezando también la etapa industrial de la vitivinicultura. En vinculación con esta actividad creó la Escuela de Enología en San Juan y la Quinta Agronómica en Mendoza. Sarmiento percibió que en la región se daba muy bien la uva y como el había bebido vinos franceses se daba cuenta de que el producto local era de muy baja calidad, pero que se podía mejorar.

 

Sarmiento dijo en 1862: “Hace dos años que celebrando la paz de noviembre el general Mitre con el general Urquiza, el honorable Mr. Charton enviado de Su Majestad Británica, el Sr. Lefrebe de Becourt de Francia y cuantos personajes ilustres contaba en Buenos Aires me vino en mala hora de presentar una botella de vino de San Juan.

Pretendieron que había tratado de envenenarlos, tan triste figura hacía el mejor de nuestros vinos al lado del Oporto, Burdeos, Borgoña, etc. Os confesaré que tomo en mi mesa vino de Mendoza, porque el amor a su país no puede llevarse al extremo de tomar diariamente semejante brebaje”.

 

Por estas razones trajo a San Juan un alemán, Roveder, para enseñar hacer buen vino; a Mendoza llevó a un francés, Pouget, con la misma finalidad. Sarmiento también fue quien introdujo cepas de distintas variedades.

 

 



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